Cómo ayudar a tus hijos a ser buenos deportistas de pádel

¿Cuál es el papel de los padres cuando su hijo o hija practica un deporte?, ¿qué aspectos de su formación deben primar: los deportivos, los educativos, los sociales o los humanos?
No es fácil dejar que los hijos crezcan, que asuman sus responsabilidades, que acepten las consecuencias de sus errores y, sobre todo, dejar que se equivoquen. El deporte es una escuela para la vida: aprenderán el valor del esfuerzo, del trabajo, del compañerismo y de la solidaridad; aprenderán a ganar y a perder, a dominar su frustración y a frenar su euforia. Los valores sociales y humanos que se aprenden en una buena escuela deportiva formarán nuestra personalidad y nos acompañarán en nuestras relaciones el resto de nuestros días.
Para que la práctica de cualquier deporte proporcione todos estos beneficios a la formación como personas de los niños es imprescindible el apoyo e interés de sus familias. Sin embargo, una excesiva atención y exigencia paternal o maternal puede ser la causa del estrés físico y emocional que afecta a los jóvenes deportistas. La presión excesiva en el pádel juvenil es siempre negativa y, a menudo, produce el abandono de los jugadores. Además, la presión innecesaria de los padres sobre un hijo también puede deteriorar sus relaciones personales.
Desde muy pequeños, debemos fomentar una actitud  y un comportamiento correcto, tanto dentro como fuera de la pista. Las responsabilidades y tareas que les asignamos tienen que estar ajustadas a su edad. Pero nuestro comportamiento cuando nuestros hijos practican y compiten en el pádel también debe ser el adecuado. ¿Cuál es el punto justo en el que debemos situarnos los padres y las madres? El punto de partida lo da el sentido común: la única expectativa que debemos tener de la actividad de pádel de nuestros hijos es que le ayude a convertirse en una mejor persona y en un mejor deportista. Evitemos asumir que nuestra hija o hijo llegará a ser un jugador de pádel profesional de gran éxito, eso solo lo decidirán ellos con su voluntad y las numerosas circunstancias que afrontarán en su vida.

Consejos para padres y madres

  • Recuerda que el pádel es sólo un deporte y considéralo como preparación y aprendizaje para la vida. Evita pensar que el pádel es más importante que la vida.
  • Intenta comprender y compartir las presiones emocionales y la complejidad del deporte. Da a tu hijo responsabilidades que, con el tiempo, aumentarán su auto-confianza e independencia. Evita que dependan demasiado de ti.
  • Asegúrate que el pádel de competición es una experiencia positiva para su desarrollo como persona. Enfatiza los aspectos importantes, tales como, por ejemplo: los valores del Código Ético del Gusanillo del Pádel (respeto a la persona, integración y diversidad, humildad, afán de superación, confianza, perseverancia, honradez y honestidad, trabajo en equipo, y lealtad), y la actitud y comportamiento positivo en todo momento. Evita que el entrenamiento y la competición se conviertan en una experiencia negativa para ti o para tu hijo. Los niños tienen derecho a participar en el pádel pero también la posibilidad de no participar.
  • Haz saber a tu hijo que te preocupas por él y que estarás a su lado si necesita ayuda. Pero evita estar demasiado inmerso en la actividad de pádel de tu hijo. No olvides que tu hijo es el que juega y, si él quiere, tú verás el partido. Evita decir “hoy jugamos,” como si fueses a entrar también en la pista de pádel.
  • Prepárate para escuchar y aprender. Evita pensar que lo sabes todo sobre el pádel.
  • Estate preparado para ayudar emocionalmente y apoyar a tu hijo, especialmente cuando tiene problemas. Evita usar el castigo y la falta de cariño, de afecto y de amor como medios para que tu hijo se esfuerce más o juegue mejor.
  • Haz que tu hijo se sienta valorado y refuerce su auto-estima especialmente cuando pierda un partido.
  • Evita criticar sus resultados. Debemos centrarnos fundamentalmente en el rendimiento, en cómo jugó.
  • Premia el esfuerzo y el trabajo duro antes que el éxito. Premia a tu hijo por lo que es como ser humano, no como jugador de pádel. Evita relacionar algunos privilegios especiales, premios. etc., con el hecho de ganar un partido.
  • Pregunta: “¿Cómo fue el partido?”. “¿Cómo jugaste?”, “¿Has disfrutado?”. Éstas preguntas demuestran que te preocupas por sus emociones. Cuando tu hijo vuelva de un partido evita preguntar: “¿Ganaste?”.
  • Reconoce los méritos de tu hijo en el pádel pero sé realista: evita subirlo a un pedestal. Enfatiza el hecho de que, “Ganes o pierdas, te quiero igual”. Nunca te enfades o trates a tu hijo de manera distinta cuando pierda un partido.
  • Evita que entrene demasiado y se “queme”, no olvides que aún está creciendo. Deja que el entrenador decida cuánto debe entrenar. Recuerda que la calidad es más importante que la cantidad.
  • Ayúdale para que juegue al pádel en la medida de tus posibilidades y muéstrale que te complace hacerlo. No ayudes a crear un sentimiento de culpabilidad en tu hijo haciéndole ver que te debe el tiempo, el dinero y los sacrificios que haces por él.
  • Intenta motivarle para que sea independiente y piense por sí mismo. No hagas de entrenador desde la malla metálica. Cuando pierda un partido, hazle ver que sólo se trata de un partido de pádel. Todos los que competimos sabemos que podemos ganar o perder, el mundo no se acaba por perder, ni somos dioses por ganar. JAMÁS cometas abusos físicos o verbales sobre tu hijo.
  • Enséñale a hacerse responsable de sus victorias y de sus derrotas y a enfrentarse a la realidad de un partido y de sus comportamientos. No buscar excusas.
  • Reconoce los riesgos y estate atento a los síntomas de estrés (somnolencia, conducta hipercrítica (“robar pelotas en los partidos”. etc.). No ignores las expresiones de inseguridad y ansiedad de tu hijo cuando compita.
  • Compara el progreso de tu hijo con sus propias habilidades y objetivos. No lo compares con el progreso de otros niños.
  • Intenta motivarlo de manera positiva y amable (p.ej. usando refuerzos positivos). No seas sarcástico para motivar a tu hijo.
  • Es necesario tener otras áreas de interés y descansar del pádel, que conozca a más gente y participe en otras actividades. El bienestar y la felicidad de tu hijo son lo más importante.
  • Que el pádel de tu hijo no se convierta en algo más importante para ti que para él. No vuelques tus frustraciones y sueños no cumplidos en tu hijo. Deja que haga su camino.
  • No le agobies con tu análisis del partido justo cuando sale de la pista. Deja que disfrute su victoria o asimile la derrota. Una palmada cariñosa en la espalda o una frase de ánimo son suficientes. Podrás comentar el partido con él cuando esté más calmado,.
  • No ignores los dolores y sus sensaciones de malestar y nunca le obligues a jugar cuando esté lesionado.
  • Intenta dar una imagen positiva de alegría y calma durante los partidos. No muestres emociones negativas cuando tu hijo cometa un error tonto, o te marches del partido porque no está jugando bien. Intenta disfrutar viéndole jugar al pádel, no seas excesivamente crítico. Es necesario tener un gran control emocional para ser un buen padre de un jugador de pádel. Recuerda, eres su padre o su madre, no su entrenador.
  • Aplaude el rendimiento y el esfuerzo de los contrarios de tu hijo.
  • Mantén buenas relaciones con otros padres, podéis seros de ayuda mutua.
  • Respeta el trabajo y la experiencia del entrenador de tu hijo. Evita criticar sus métodos de entrenamiento. Asegúrate de que el entrenador mantiene una actitud correcta y que es positivo, motivador y que promueve correctos valores deportivos y humanos. Evita entrenadores negativos, orientados a los resultados, demasiado exigentes o que haga entrenar excesivamente a tu hijo.
  • Mantén una buena comunicación con el entrenador de tu hijo para preguntarle sobre su evolución, comentar los objetivos comunes y su desarrollo emocional.
  • Antes de buscar un nuevo entrenador para tu hijo asegúrate de que su relación con el anterior entrenador ha finalizado de manera profesional y ética. Busca como entrenador de tu hijo un profesional cualificado que pueda ayudarle en muchos aspectos, tanto en el pádel como fuera de él, y que también puede ayudarte a ti a saber más sobre el pádel. Colabora con el entrenador ayudándole a que comprenda mejor la personalidad y los sentimientos de tu hijo.
  • Por encima de todo, disfruta y haz lo posible para que tu hijo disfrute con el pádel.

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